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El Real Betis sacó un empate de mucho valor en Portugal tras firmar un 1-1 ante el Braga en la ida de los cuartos de final de la Europa League. No fue un partido brillante del conjunto verdiblanco, pero sí una noche de resistencia, corrección y carácter. El equipo de Manuel Pellegrini sufrió desde el arranque, encajó muy pronto y necesitó recomponerse sobre la marcha, pero acabó encontrando en la segunda mitad el gol que mantiene intactas sus opciones de clasificación.

El encuentro comenzó de la peor manera posible para los intereses béticos. Apenas habían pasado cuatro minutos cuando Florian Grillitsch adelantó al Braga y puso el choque cuesta arriba para los sevillanos. El conjunto portugués salió con más ritmo, más agresividad en la presión y una lectura más clara del partido. Durante muchos minutos, el Betis pareció incómodo, sin continuidad con balón y demasiado lejos de la versión que suele mostrar cuando consigue gobernar los tiempos del juego.

La primera mitad fue claramente favorable al cuadro local. Braga le discutió la posesión, cerró líneas interiores y obligó al Betis a jugar sin profundidad ni claridad. Los de Pellegrini no encontraban ni pausa ni ventaja en campo rival, mientras el equipo portugués se movía con mayor convicción. Pau López tuvo que intervenir para evitar que la herida fuera mayor, y el descanso llegó con una sensación de alivio para un Betis que necesitaba cambiar algo más que el resultado.

Ese cambio comenzó a llegar tras el paso por vestuarios. La entrada de Antony al inicio de la segunda parte dio algo más de desequilibrio y electricidad a un equipo que hasta entonces se había mostrado demasiado plano. El Betis no pasó a dominar con autoridad, pero sí empezó a pisar campo contrario con más intención. Abde ganó protagonismo, el partido se abrió ligeramente y el cuadro verdiblanco encontró por fin una rendija para meterse de nuevo en la eliminatoria.

La jugada decisiva llegó pasado el ecuador del segundo tiempo. Abde atacó el área con determinación, se adelantó a su marcador y provocó el penalti que permitió al Betis nivelar el marcador. Cucho Hernández asumió la responsabilidad y transformó el lanzamiento con contundencia para firmar el 1-1 en el minuto 60. Fue un gol que premió la reacción visitante y que cambió el aire de un partido que hasta entonces había dejado mejores sensaciones en el lado portugués.

A partir de ahí, el duelo entró en una fase más incierta. Braga trató de recuperar el mando y volvió a merodear con peligro, mientras el Betis intentaba sostenerse con más orden que brillantez. Ninguno de los dos equipos logró imponer una superioridad clara en el tramo final, aunque el conjunto sevillano dejó una última amenaza en una acción de Antony ya en el descuento, con un disparo que se marchó por muy poco. Ese casi terminó de reforzar la idea de que el empate, aunque sufrido, deja un escenario muy abierto para la vuelta.

El Betis no firmó en Braga una de esas noches para el recuerdo por fútbol, pero sí una de esas que también cuentan en Europa. Supo aguantar cuando peor estaba, encontró una solución cuando el partido se le escapaba y evitó una derrota que habría complicado mucho el cruce. Ahora, con el 1-1 en el bolsillo, la eliminatoria viajará a La Cartuja, donde los verdiblancos tendrán la oportunidad de convertir el sufrimiento de la ida en un paso histórico hacia las semifinales.

IMAGEN: REAL BETIS

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