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El Betis se estrella ante Dmitrovic y se queda sin premio en La Cartuja

El Betis volvió a tropezar cuando más necesitaba dar un paso al frente. El equipo de Manuel Pellegrini firmó un empate sin goles ante el Espanyol en un partido en el que llevó el peso del juego, tuvo más balón y generó las ocasiones más claras, pero se encontró una y otra vez con un Dmitrovic enorme bajo palos. El 0-0 deja un sabor amargo en Heliópolis y prolonga una mala racha que empieza a pesar demasiado en este tramo del campeonato.

No fue un encuentro brillante, pero sí uno de esos partidos en los que el Betis parecía tener claro por dónde iba el guion. Quiso mandar desde el inicio, mover al Espanyol de lado a lado y encontrar espacios con paciencia. El problema fue que el dominio territorial no se transformó en verdadero colmillo. El conjunto verdiblanco tuvo la pelota, gobernó muchos minutos y trató de instalarse en campo rival, pero le faltó continuidad en los metros decisivos. El Espanyol, serio atrás y bien ordenado, entendió pronto qué tipo de partido le convenía y lo llevó a ese terreno incómodo en el que el Betis se sintió demasiado espeso.

Aun así, las mejores oportunidades fueron locales. La más clara de la primera mitad llegó en una acción en la que el Betis logró encontrar profundidad y poner el balón donde más daño hace. Aitor Ruibal apareció con todo para rematar casi a placer, pero Dmitrovic sacó una mano salvadora que evitó el tanto cuando buena parte del estadio ya lo celebraba. Poco después, el portero del Espanyol volvió a intervenir con reflejos para sostener a los suyos en el momento de más empuje verdiblanco. Ahí estuvo el partido. Ahí empezó a crecer la sensación de que el Betis no solo tenía que marcar, sino derribar a un guardameta empeñado en sostener el empate.

El paso de los minutos tampoco ayudó a que el duelo se abriera demasiado. Antony no terminó de encontrar su sitio, Cucho Hernández estuvo demasiado desconectado y al equipo le costó enlazar juego entre líneas. Fornals trató de poner algo de pausa y sentido, pero el Espanyol cerró bien los caminos interiores y obligó al Betis a repetir ataques más previsibles que dañinos. Por momentos, el encuentro se convirtió en una batalla de insistencia más que en una demostración de fútbol. Mucha intención, poca claridad.

En la segunda parte el Espanyol también dio un pequeño paso adelante. Sin llegar a dominar, sí logró enseñar que podía discutirle el partido al Betis en determinados tramos. Alguna llegada aislada y algún disparo lejano obligaron a Vallés a intervenir, mientras en el conjunto verdiblanco seguía creciendo cierta ansiedad. Pellegrini movió el banquillo buscando agitar el duelo. La entrada de Abde dio algo más de chispa y desequilibrio, y después llegaron también Chimy Ávila y Pablo García para intentar romper el empate en el tramo final.

Precisamente en ese último arreón estuvo otra de las acciones que pudieron cambiar la tarde. Pablo García rozó el gol con un zurdazo al larguero tras una jugada a balón parado, en la ocasión más cercana del tramo final. Fue un aviso serio, casi un lamento en forma de disparo. El Betis lo intentó hasta el final, acumuló presencia cerca del área rival y empujó con más corazón que precisión, pero esta vez no le alcanzó. El Espanyol resistió, Dmitrovic siguió siendo decisivo y el marcador no se movió.

El empate deja tocado al Betis, que necesitaba sumar de tres para reforzar sus aspiraciones europeas y cortar de una vez una secuencia de resultados que empieza a generar demasiadas dudas. El equipo verdiblanco volvió a mostrar voluntad, momentos de dominio y cierta ambición, pero también repitió una de sus enfermedades de las últimas semanas: le cuesta transformar superioridad en goles. Y en Primera, cuando eso ocurre durante demasiado tiempo, cada partido se convierte en una losa.

Esta vez, además, el rival tuvo nombre propio. Dmitrovic fue el gran protagonista de la tarde. Su actuación sostuvo al Espanyol y desesperó al Betis, que se marchó de La Cartuja con la sensación de haber hecho más para ganar, pero sin la contundencia necesaria para justificarlo en el marcador. A veces el fútbol se decide por detalles. Esta vez, uno de esos detalles llevaba guantes.

IMAGEN: Real Betis Balompié

Jesús Moreno

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